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Vista del Gran Baño, parte del complejo de las Termas Romanas en Bath, Inglaterra[cite: 15]

Bath, England · United Kingdom

Historia de las termas romanas de Bath - Una ciudad termal

El vapor sube de una piscina verde en pleno centro de una ciudad inglesa. Aquí brotan los únicos manantiales termales naturales de Gran Bretaña, y de ellos nacieron un templo romano, una abadía medieval y crescents georgianos color miel.

Publicado el 15 de octubre de 2026

El vapor sube de una piscina verde en pleno centro de una ciudad inglesa. Ese simple detalle resume toda la **historia de las termas romanas de Bath**. Aquí el agua caliente brota desde las profundidades de la tierra, en los únicos manantiales de aguas termales naturales de Gran Bretaña, y todo lo que admiras en Bath nace de ellos. Los romanos levantaron un templo a su alrededor. Los monjes medievales construyeron una abadía a su lado. La sociedad georgiana vino a disfrutarlos y dejó tras de sí crescents de piedra color miel.

A continuación tienes seis ángulos de esta historia, de una diosa celta a las tablillas de maldición y las grandes terrazas. Cada uno viene con el lugar donde puedes plantarte y verlo con tus propios ojos, todo a un paseo cómodo.

¿Qué tiene de especial el manantial caliente de Bath?

La lluvia cae sobre las colinas cercanas, se filtra hasta lo más hondo de la tierra y vuelve a salir miles de años después, calentada por la roca que la rodea. Aflora en un pequeño valle junto al río Avon, templada y constante, y nunca ha dejado de hacerlo.

Los celtas fueron los primeros en fijarse. Mucho antes de que llegara ningún romano, consideraban sagrado el manantial y lo vinculaban a una diosa local llamada Sulis. Un agua que salía caliente del suelo parecía un mensaje llegado de abajo.

Todavía puedes verla borbotear. Dentro del museo de las termas romanas de Bath, el mirador del King's Bath se asoma al propio manantial, teñido de naranja por el hierro allí donde el agua toca la piedra. Escucha con atención: en una mañana tranquila, el rumor del agua te acompaña por las galerías inferiores.

¿Cómo convirtió Aquae Sulis el agua en una ciudad romana?

Los romanos hicieron lo que solían hacer con los dioses locales. Emparejaron a Sulis con su propia Minerva y veneraron a Sulis Minerva en el manantial. A su alrededor construyeron un templo, un enorme complejo termal y, poco a poco, una ciudad.

**Aquae Sulis**, es decir, las aguas de Sulis, era el nombre romano de Bath: un santuario religioso levantado en torno al manantial caliente, no una base militar ni una ciudad comercial. La gente viajaba hasta allí para rezar, dejar ofrendas y bañarse en piscinas climatizadas alimentadas por el agua sagrada. El manantial importaba porque unía lo práctico y lo divino. Daba agua caliente para el baño y una línea directa con una diosa, y eso atraía a peregrinos, soldados y comerciantes de toda la Britania romana y de más lejos.

En el Temple Courtyard pisas el antiguo recinto del templo. Después sal al Great Bath, la piscina revestida de plomo y abierta al cielo. Las columnas y estatuas de la terraza superior llegaron mucho más tarde, pero el agua que tienes a tus pies corre por canales romanos.

¿Qué revelan las tablillas de maldición y las ofrendas?

Es la parte más humana de la historia. Quienes acudían al manantial no solo pedían salud. Pedían venganza.

Las **tablillas de maldición** de Bath son pequeñas láminas de plomo o peltre grabadas con mensajes para Sulis Minerva y arrojadas al manantial sagrado. La mayoría trata de pequeños robos. Alguien ha robado una capa, un par de guantes o unas monedas en los baños, y quien escribe pide a la diosa que castigue al ladrón, a veces con detalles físicos muy gráficos, hasta que el objeto aparezca. Muchas enumeran una lista de sospechosos. Algunas se escribieron al revés, quizá para reforzar el hechizo. Se han recuperado más de cien, y el museo de las Roman Baths expone una selección con sus traducciones, así que puedes leer qué querían de su diosa los habitantes corrientes de la Bath romana. Pocos objetos acercan tanto una época lejana.

En el manantial aparecieron también monedas, gemas y joyas. Levanta la vista al entrar en las salas del templo y te encontrarás con la cabeza de la Gorgona del frontón, un rostro de pelo salvaje y con bigote que sorprende a cualquiera que espere a la mujer con serpientes en la cabeza del mito griego.

¿Qué pasó con Bath cuando se marcharon los romanos?

Cuando terminó el dominio romano, se vino abajo el sistema que mantenía en marcha las termas. Los desagües se atascaron, el barro se fue acumulando y el gran complejo desapareció poco a poco bajo el limo y bajo edificios posteriores.

El manantial siguió manando y la ciudad conservó su fama de lugar santo. Al lado creció un monasterio y en el sitio se alzó **Bath Abbey**, con su torre gótica justo junto a las piscinas romanas enterradas. Pasaron siglos hasta que unos obreros que cavaban cimientos dieron con sillería romana, y las excavaciones en serio llegaron mucho después.

Al salir del museo estás en el atrio de la abadía. Fíjate en la fachada oeste antes de entrar: ángeles de piedra suben por escaleras a ambos lados, y algunos bajan en lugar de subir. Dentro, la bóveda de abanico te obliga a mirar hacia arriba, y la [web de la abadía](https://www.bathabbey.org) detalla cómo visitarla y las subidas a la torre.

¿Por qué los georgianos reconstruyeron Bath en piedra color miel?

En la época georgiana, Bath se convirtió en el lugar donde dejarse ver. La alta sociedad llegaba para la temporada, bebía el agua del manantial en la Pump Room y pasaba las noches entre bailes y mesas de cartas. La ciudad necesitaba viviendas a la altura de sus huéspedes.

Arquitectos ambiciosos respondieron con edificios concebidos como decorados. La **arquitectura georgiana de Bath** usa la piedra caliza local, extraída de las colinas justo encima de la ciudad, que brilla dorada con el sol de la tarde. La uniformidad es intencionada. Fachadas grandiosas, a veces con casas bastante modestas escondidas detrás.

Dos terrazas muestran la idea a lo grande. The Circus es un anillo de casas adosadas dividido en tres tramos curvos, con bellotas de piedra a lo largo de la cornisa y un friso de símbolos tallados sobre la planta baja. Un corto paseo hacia el oeste te lleva al **Royal Crescent**, una amplia semielipse de casas frente a un césped y un parque. Colócate al pie del césped para ver la curva entera.

Junto al río, el Pulteney Bridge tiene pequeñas tiendas a ambos lados. Al cruzarlo apenas notas que estás sobre el agua. Míralo desde el camino de la orilla, más abajo, para ver el azud y los arcos.

¿Dónde ver las dos épocas en un solo paseo?

Bath es compacta, así que la ciudad romana y la georgiana caben en un único recorrido cómodo a pie. Empieza por las Roman Baths a primera hora, cuando las galerías están más tranquilas. Las entradas, los accesos con horario y la apertura cambian, así que consulta la [web del museo](https://www.romanbaths.co.uk) antes de ir.

Desde la salida del museo, la abadía queda a unos pasos. Cruza el atrio y ve hacia el este, hacia el río, para ver el Pulteney Bridge y el azud. Luego sube por las calles del casco antiguo hasta The Circus y sigue por Brock Street hasta el Royal Crescent. Es uno de los mejores planes de **qué hacer en Bath** sin gastar nada: solo hay que seguir la piedra de una época a otra.

Lleva calzado cómodo. La parte alta de la ciudad es empinada en algunos tramos y las aceras pueden resbalar después de la lluvia. En el centro hay también unas instalaciones termales modernas donde los visitantes pueden usar el agua del manantial, pero las piscinas del museo son para mirar, no para nadar.

Para mapas, rutas a pie e información práctica, el punto de partida es la [oficina de turismo oficial](https://visitbath.co.uk).

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Empieza por el vapor que sube del Great Bath y deja que el paseo te lleve cuesta arriba hasta los crescents. Te esperan un manantial, dos edades de oro y una ciudad lo bastante pequeña como para leerla a pie.

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