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El pueblo y puerto de Riomaggiore, vista desde el ferry que se aproxima[cite: 14]

Cinque Terre, Italy · Italy

Qué ver en Cinque Terre - Cinco pueblos, una mesa cada uno

Un cucurucho de anchoas fritas, un barco pesquero junto al muro del puerto y cinco pueblos unidos por un tren entre acantilados. Así es cada lugar, qué pedir allí y cómo saltar de uno a otro.

Publicado el 20 de octubre de 2026

Un cucurucho de papel con anchoas fritas, todavía demasiado calientes para sujetarlo bien, mientras un barco pesquero golpea suavemente el muro del puerto. Eso es Cinque Terre en un solo bocado. Esta guía de **qué ver en Cinque Terre** te lleva por cinco pueblos de pescadores apilados sobre un tramo de costa muy empinado, unidos por una vía de tren que corre casi siempre por túneles y sale a la luz en cada parada.

Aquí no necesitas coche. Necesitas calzado cómodo y apetito. Cada pueblo tiene su propia forma, su propio ambiente y al menos un plato que le sale mejor que a los demás. A continuación encontrarás cómo es cada lugar, qué pedir allí y cómo saltar de uno a otro sin planificar de más.

¿Cómo moverse entre los cinco pueblos?

El tren es la columna vertebral para moverse por Cinque Terre. Una línea regional recorre la costa y para en los cinco **pueblos de Cinque Terre**, desde Riomaggiore en el sur hasta Monterosso en el norte. Los trayectos son cortos, a menudo de pocos minutos, y casi todo el viaje transcurre dentro del acantilado. Cuando el agua está en calma, los ferris añaden vistas al mar al mismo recorrido, aunque solo llegan a algunos pueblos y dejan de funcionar con mal tiempo. Para los pueblos más cercanos entre sí, tus propios pies por las callejuelas hacen el resto. Trenes y barcos siguen horarios de temporada, y los operadores oficiales publican horarios y tarifas, así que consúltalos antes de salir. Elige una sola dirección por día, de sur a norte o al revés, y rara vez esperarás mucho.

Los horarios y las tarifas están en la web del [operador ferroviario nacional](https://www.trenitalia.com/).

¿Dónde dormir? La Spezia, al sur de la costa, funciona como puerta de entrada práctica, con más camas y llegadas más fáciles. Dormir en un pueblo te cuesta algo de comodidad, pero te regala noches tranquilas cuando se van las multitudes del día. Habitaciones pequeñas. Escaleras empinadas. Merece la pena.

Riomaggiore - Colores de puerto y anchoas

El pueblo más al sur es el primero que conoce casi todo el mundo. **Riomaggiore** se descuelga por un barranco, con sus casas-torre altas y estrechas pintadas en capas de óxido, ocre y rosa, todas inclinadas hacia un puerto donde apenas caben una docena de barcas. La calle principal, Via Colombo, baja con fuerte pendiente desde la parte alta hasta el agua.

Empieza arriba y baja comiendo. Las anchoas fritas y el pescado frito variado se sirven en cucuruchos de papel, pensados para comer caminando. Llévate un cuadrado de focaccia salada para luego. Una copa del vino blanco local, seco y mineral, de viñas cultivadas en los acantilados, acompaña todo.

Al atardecer, sube a las rocas junto al puerto deportivo. Los vecinos se sientan allí con sus propias botellas. A tu espalda las casas brillan en naranja mientras el mar se vuelve gris.

Manarola - Viñas en terrazas y Sciacchetrà

Manarola es un pueblo de viticultores. Detrás de él, las terrazas de piedra trepan por las colinas, sostenidas por muros de piedra seca que generaciones de familias levantaron y reconstruyeron a mano. El puerto ocupa una pequeña cala rocosa, y la vista clásica del pueblo, la de todas las postales, se disfruta desde los miradores del promontorio cerca de Punta Bonfiglio.

La bebida que hay que probar es el **Sciacchetrà**, un vino dulce de color ámbar elaborado con uvas que se secan después de la vendimia. Es escaso y exige mucho trabajo, así que se sirve en copas pequeñas, a menudo con una galleta sencilla o una porción de bizcocho casero. Los entrantes de marisco, las anchoas marinadas en limón y los platos perfumados con pesto de albahaca completan la mesa.

Los días de calor, la gente se baña desde las rocas cerca del puerto. El estado del mar cambia rápido, así que fíjate en los vecinos y no te metas en el agua cuando suban las olas.

Combinar Riomaggiore y Manarola en la misma tarde es fácil, a una sola parada de tren y con ambientes muy distintos.

¿Merece la pena subir a Corniglia?

Sí, sobre todo si los demás pueblos te parecen abarrotados. **Corniglia** es la excepción, encaramada en lo alto de un promontorio en lugar de asomarse al borde del agua. Desde la estación se llega por una larga escalinata en zigzag, o en un autobús lanzadera local cuando está en servicio.

Arriba, el ritmo baja. Corniglia se siente más vivida, con ropa tendida, ancianos en los bancos y una estrecha calle principal que lleva a una terraza sobre el mar. Pequeñas tiendas venden miel local, dulces de limón y helados con sabores que tiran de lo que crece cerca, albahaca y miel incluidas.

Aquí la comida va de cosas sencillas bien hechas. La farinata, una fina torta de harina de garbanzo horneada en anchas bandejas de cobre, comparte mesa con la focaccia y los quesos locales. Busca una mesa con vistas al mar y a los viñedos. Pide sin prisa.

¿Qué hace especial a Vernazza?

Vernazza tiene el puerto más completo de los cinco. Una pequeña plaza se abre directamente al agua, rodeada de casas pintadas y presidida por la iglesia de Santa Margherita di Antiochia, cuyo campanario se alza justo al lado de las barcas. Por encima de todo vigila el antiguo castillo de los Doria, y la subida regala una vista de la plaza desde lo alto.

El plato local que debes buscar son los **mejillones rellenos**, con una mezcla de pan rallado, queso y hierbas, y luego cocinados a fuego lento en salsa de tomate. Las anchoas crudas aliñadas con limón y aceite de oliva, frescas y vivas, son la opción más ligera. Las trofie al pesto, una pasta corta y retorcida hecha para atrapar la salsa, completan el pedido clásico.

Ve temprano o tarde. A mediodía, la plaza se llena de excursionistas. Cuando se marchan, el puerto vuelve a ser un pueblo, con niños jugando al fútbol contra la pared de la iglesia.

¿Qué comer en Monterosso?

**Monterosso** es el pueblo más grande y el único con una verdadera playa de arena. Se divide en dos mitades unidas por un túnel corto. El casco antiguo conserva sus callejuelas estrechas y una iglesia de rayas blancas y negras, mientras que Fegina, el barrio de playa, alinea sombrillas a lo largo de la orilla y termina en una estatua gigante que se alza junto a las rocas.

Aquí tienes el mapa gastronómico de la costa en un solo párrafo, pueblo a pueblo. Riomaggiore es el sitio de las anchoas fritas en cucurucho de papel. Manarola sirve Sciacchetrà, el vino dulce de uvas pasas de sus terrazas. Corniglia ofrece farinata y focaccia con vistas desde lo alto del acantilado. Vernazza sirve mejillones rellenos en salsa de tomate junto al puerto. Monterosso es conocida por sus anchoas en salazón, curadas en capas con sal y prensadas durante semanas, y por todo lo que se hace con sus limones, desde dulces hasta un licor intenso. La pasta con marisco, la focaccia y el pesto están presentes en los cinco, así que los platos locales rara vez decepcionan.

Con su paseo marítimo llano y su playa, Monterosso es también la base más cómoda para familias con niños pequeños.

¿Cuál es la mejor época para visitar los cinco pueblos?

La **mejor época para ir** es la primavera o el otoño. El aire es más suave, la luz es tenue y los trenes van menos llenos. El verano trae calor, playas llenas y largas colas en los andenes. El invierno es tranquilo y lleno de encanto, pero algunos restaurantes y alojamientos cierran por temporada.

Sea cual sea el mes, la primera hora de la mañana y la noche son tuyas. Los excursionistas llegan a media mañana y se van antes de la cena, así que pasar una noche en uno de los pueblos cambia toda la experiencia.

Las normas de acceso, los cierres tras las tormentas y cualquier requisito de tarjeta o entrada pueden cambiar, así que consulta la [web del parque nacional](https://www.parconazionale5terre.it/) antes de ir.

Para planificar un viaje más amplio por el país, el [portal oficial de turismo](https://www.italia.it/en) es un buen punto de partida.

¿Listo para planificar tus días en Cinque Terre?

Crea tu propio itinerario con Keptour - añade los lugares que te llamen la atención, organízalos por días y comparte el plan con quien te acompañe.

Después, tómatelo con calma. Haz trayectos cortos en tren, un pueblo cada vez, y deja hueco para comidas largas. Aquí los mejores momentos suelen llegar en una mesa junto al puerto donde nunca pensaste sentarte.

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